Este martes se ha publicado en el BOC la solicitud de autorización administrativa previa y declaración de impacto ambiental del anteproyecto del parque eólico El Acebo de 81,76 MW y su infraestructura de evacuación, que afectará a los términos municipales de Santiurde de Toranzo, Vega de Pas, Villacarriedo, Villafufre, San Pedro del Romeral, Luena, Arenas de Iguña y Molledo, en la Comunidad Autónoma de Cantabria.

Eso es, que hay ponerse a hacer las alegaciones, puesto que sólo hay 30 días hábiles para presentarlas.

Pero esto no debía parecerle suficiente a la Dirección General de Industria de Javier López Marcano, puesto que desde el martes, en tan solo 3 días, han sacado a información pública otros 6 polígonos eólicos:

Bustafrades de 49,5 MW y su infraestructura de evacuación, situado en los términos municipales de Luena, San Pedro del Romeral, Arenas de Iguña y Molledo.

Alsa de 20 MW y su infraestructura de evacuación, situado en los términos municipales de Campoo de Yuso, San Miguel de Aguayo y Molledo

Aguayo 2 de 50 MW y su infraestructura de evacuación, situado en los términos municipales de Campoo de Enmedio, Hermandad de Campoo de Suso, Santiurde de Reinosa, Pesquera, San Miguel de Aguayo, Bárcena de Pie de Concha, Arenas de Iguña, Corvera de Toranzo, Santiurde de Toranzo y Molledo.

Aguayo 3 de 50 MW y su infraestructura de evacuación, situado en los términos municipales de Campoo de Enmedio, Santiurde de Reinosa, Pesquera, San Miguel de Aguayo, Bárcena de Pie de Concha, Arenas de Iguña, Corvera de Toranzo, Santiurde de Toranzo y Molledo

Campo Alto de 32 MW y su infraestructura de evacuación, situado en los términos municipales de Campoo de Yuso, San Miguel de Aguayo y Molledo.

La Costana de 15,32 MW y su infraestructura de evacuación, situado en los términos municipales de Campoo de Yuso, San Miguel de Aguayo y Molledo.

Estos 7 nuevos proyectos se suman a los P.E. Maya y Somaloma-Las Quemadas que están todavía en plazo de alegaciones.

El objetivo, como siempre, está claro: inundarnos una vez más de papeleo y desbordar a todos los colectivos que, con mucho esfuerzo, se estudian los cientos de páginas de cada proyecto, para alegar a las numerosas deficiencias, trampas, omisiones y mentiras de la documentación presentada por las empresas.

Todo esto, por supuesto, sin informar debidamente a la población.

Allí estamos también los colectivos, asambleas y plataformas surgidas en todos los territorios para contarle a la gente la que se nos viene encima, lo que la administración no nos dice: como afectará cada molino y cada torre de alta tensión, cada pista y cada desmonte, a nuestra calidad de vida, nuestra economía, nuestro entorno y nuestros recursos naturales.

Lo que para la D.G. de Industria es un mero trámite, es una sentencia de muerte para los pueblos y quienes los habitamos.

Pero sus artimañas no nos amedrentan.

Como dijimos bien alto y claro en la manifestación del sábado pasado: ¡no dejaremos que nos echen de nuestros pueblos!